
En esta sección se publicarán las reflexiones de Susana Mangut.
Todos estos pensamientos, afloraban mientras él, casi dormido, pellizcaba suavemente mi espalda con las puntas de sus dedos. Yo notaba su respiración pausada, lenta, pacífica, tranquila y ordenada. Llena de calma y paz infinita. Sus largas pestañas, de pronto, rozaban levemente contra el reverso de mi brazo, sobre el que descansaba su cabecita y me hacían cosquillas.
“Hola, yo soy madre de Jacinto, un niño de cinco años con Síndrome de Down….”. Así comenzaba un vídeo que se grabó en mi colegio, sobre la integración. Fue hace muchísimos años, pero aún recuerdo la voz quebrada, pero valiente de Adela. Adela, como Felipa, como María Jesús o como mi madre, eran, en aquella época, madres un tanto atípicas, distintas, pero, sobre todo, especiales.